
20 Sep La complicada exportación marítima agroalimentaria lejos de la UE
Barcos en espera, precios por las nubes y un sistema que cada vez parece más colapsado. La demanda sigue siendo muy alta, y al no haber suficientes contenedores, el precio de moverlos se ha disparado hasta niveles inauditos lo que afecta a la exportación marítima.
Datos Generales:
- La subida de los fletes y las dificultades para encontrar contenedores vacíos, son las principales amenazas.
- El transporte marítimo se ha convertido en fundamental para el sector agroalimentario español, que busca no depender en exceso de sus socios de la UE.
- El crecimiento, aún en este contexto tan complejo, sigue al alza. Las exportaciones crecieron un 10% entre enero y junio de este año, y sumaron más de 28.000 millones de euros.
Un encarecimiento que amenaza al sector alimentario
El encarecimiento de los costes del transporte marítimo ya penaliza las exportaciones de algunos alimentos españoles a determinados puntos del planeta, como ocurre con la aceituna, y se ha convertido en un motivo de preocupación para todo el sector.
La subida de los llamados fletes —el precio a pagar por ocupar un espacio en el buque— y las dificultades para encontrar contenedores vacíos son comunes a todo tipo de mercancías, aunque el problema es de mayor envergadura para el sector alimentario que para otros.
“Nos está perjudicando totalmente. Los costes se han multiplicado por siete”, admiten fuentes del sector agroalimentario. Los retrasos en la entrega de la mercancía es un problema que afecta a todos. “De mes y medio a dos meses”, dicen desde Agrosevilla, una cooperativa que exporta aceitunas y aceite.
“Es complicado llevar aceituna por mar, porque es un producto con un precio por unidad barato y el impacto de la logística en el coste total es muy relevante. No es lo mismo que si exportas por ejemplo un Ipad”, explican desde fuentes de Efeagro.
Puertos colapsados y navieras con beneficios de récord
Las causas de este desastre son varias que se han ido acumulando a lo largo de los meses. Primero, una gran demanda de productos fabricados en China. Segundo, los fabricantes de contenedores no pueden cubrir la demanda de espacio de carga a tiempo. Tercero, la vuelta a una relativa normalidad tras lo peor de la pandemia ha disparado las compras online. Cuarto, los protocolos sanitarios hacen que en los puertos haya menos personal de logística.
Graves problemas para exportar fuera de la UE
El sector agroalimentario español tiene una clara vocación exportadora, ya que más del 50% de la producción se comercializa fuera del país, aunque su principal destino son sus socios de la UE, donde mayoritariamente llega a través de camiones por carretera.
Sin embargo, en los últimos años ha trabajado para reducir su dependencia del mercado comunitario, y en el caso de estos destinos el transporte marítimo es fundamental.
“Hay falta de contenedores, muchos de los buques que salen de China para Estados Unidos ya llegan a Europa llenos y no puedes cargar, y a eso súmale el bloqueo que hubo en el Canal de Suez hace meses. Ha sido la tormenta perfecta”, detallan responsables del sector.
También complica abrir nuevos mercados, ya que suelen ser compras puntuales cuyo precio varía sobremanera en función del encarecimiento de fletes y contenedores, lo que despierta recelos entre los compradores, que deben pagar más caro el mismo producto que compraban a un menor importe meses atrás.
China, en el centro de la diana
“El problema de los fletes se arrastra desde el año pasado, sobre todo por la retención de contenedores en China. El problema no es solo para la aceituna, sino para otros muchos sectores”, razona el consultor Francisco Zúñiga, quien asesora a empresas agroalimentarias en materia de exportaciones.
Como ejemplos cita el vino o el aceite, aunque en ambos casos algunos de sus mayores competidores también son europeos, por lo que en un mercado global la dificultad es igual para todos.
Un portavoz de Cooperativas Agro-alimentarias de España ha confirmado la dificultad que entraña este incremento de los fletes que se da desde que comenzara la crisis por la COVID-19, aunque por el momento no hay una estimación exacta de su impacto.
De momento, las exportaciones españolas de alimentos y bebidas siguen creciendo pese al contexto complejo: entre enero y junio de 2021 subieron un 10% y sumaron 28.769 millones de euros.
Ese crecimiento se debió principalmente a las ventas de productos cárnicos sobre todo a China (que se hace por vía marítima) y, a gran distancia, Filipinas, Corea del Sur y Francia; y de aceites y grasas en particular a Italia y, en menor medida, a Portugal, Países Bajos y Marruecos.
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